lunes, agosto 22, 2005
Usabilidad en la cocina
Hace unos días un amigo me comentaba lo impresionado que estaba con una demostración de la Thermomix. Menudo cacharro. Muy práctico, pero hay que tener tiempo en para aprender a utilizarlo; si no, se convierte en una batidora muy cara. Es como un Mac, pero para el cocinillas.
Hace un par de días probamos un nuevo restaurante chino (de los de verdad) cerca de la Plaza de España, en Madrid. Siempre como con palillos en los chinos. Los cocineros orientales dan el trabajo hecho a los comensales, con la comida presentada en trozos que se pueden llevar fácilmente a la boca. En la cultura occidental nos dejan el trabajo sucio de pinchar y cortar que, además, es muy agresivo.
Hace tiempo que quite el Word de mi ordenador. Demasiadas funciones que nunca utilizaba. Me gustan los programas simples. El Word me recuerda a esas batidoras multifunción con numerosísimos accesorios que sólo se sacan una vez de la caja (y que muchas veces no sabemos como encajarlos).
El armario de las especias y condimentos es como la carpeta de descargas: voy añadiendo más y más cosas sin demasiado orden y de vez en cuando, lo ordeno. La lata de puerro escabechado es como ese PDF sobre el comercio electrónico en Europa: la misma antigüedad y el mismo uso.
Eso sí, la papelera del ordenador nunca huele mal.
Es duro volver de las vacaciones y volver a escribir sobre cosas serias. Iré poco a poco, no vaya a ser que me lesione.
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