miércoles, octubre 12, 2005

Las dificultades de una disciplina cualitativa

¿Cómo se mide la felicidad? a veces me siento como si tratase de medir algo tan etéreo como esto.

Por desgracia en el diseño centrado en el usuario solemos trabajar con conceptos no mensurables. Y digo por desgracia porque disponer de cosas concretas facilita mucho el trabajo. Un programador sabe que el sistema que diseña va a recibir una serie de datos y tiene que dar una respuesta en función a esos datos de entrada; conoce el punto de partida y el punto de llegada: sólo hay que preocuparse de lo que hay en el medio. Un ingeniero conoce el presupuesto disponible, las condiciones del medio y las fuerzas límite que tiene que soportar una infraestructura; el problema ya está formulado y hay que buscar una solución óptima. Pero si te dedicas a la usabilidad no tendrás, generalmente, algo tan concreto a lo que agarrarte.

La mayoría de los métodos del diseño centrado en el usuario no ofrecen datos cuantitativos; y cuando los hay ¿podemos establecer una relación entre ellos y la "satisfacción media" del usuario?

¿Cuál es nuestra mejor herramienta teniendo en cuenta esta situación? yo creo que la esencia del diseño centrado en el usuario es hacerse buenas preguntas. Una buena pregunta es el comienzo de una buena respuesta y lo que hacen muchos de los métodos es darnos la perspectiva necesaria para formular estas preguntas.


Comments:
Estas mismas cuestiones que te planteas, son también -a veces- por desgracia- las que nos planteamos desde las ciencias sociales. Traslada esa necesidad de "diseño centrado en el usuario" al ámbito de la enseñanza, la planificación de la formación y verás que es una pregunta reiterada. La interpretación, la triangulación de datos y de métodos de recogida de información son el pan nuestro de cada día. Tal vez no sea tal desgracia si observas la importancia que tiene la creatividad para responder a contextos y destinatarios distintos. Quizás sea una cuestión que reclamar como propia y explorar la capacidad de los profesionales para hacerse buenas preguntas.
 
La capacidad de los profesionales para hacerse buenas preguntas es, en general, baja. Tampoco me extraña, ya que el sistema educativo no nos enseña.

En vuestro caso el problema es más grave debido a la responsabilidad que tenéis: si la gente dedicada a la enseñanza no es capaz de hacerse preguntas ¿qué tipo de educador es?
 
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